Centenaria homenajeada

 

Sigue en pie y lúcida la primera

enfermera titulada en Yucatán

 

El domingo al mediodía, en un local social del sindicato de la Secretaría de Salud, un grupo de trabajadoras y trabajadores rindieron homenaje a doña Esther Tapia Méndez, quien cumplió 100 años de vida, y recordaron que ella fue la primera enfermera titulada en Yucatán.

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Acompañada de varias amigas y confraternas del gremio, como Ana María Ojeda Barrera –quien ya sumó más de medio siglo en la misma labor-, doña Esther bailó al ritmo de salsa, chachachá, pues en el evento no se mencionó para nada a las autoridades del sector salud, ya que ella siempre fue una activa dirigente, desde que se estrenó profesionalmente en el entonces Hospital de Henequeneros de la SSA20 de Noviembre”, y que ahora se conoce el Hospital Juárez del IMSS.

Acompañada de su hija, Esther Quijano Tapia de Pinelo, y de su nieto el Dr. Víctor, la festejada rememoró parte de sus años mozos cuando las autoridades del sector salud, a cargo del Dr. Eduardo Urzaiz Rodríguez, y cuando gobernaba Salvador Alvarado, y el presidente de México era el Gral. Francisco I. Madero, dijo que la profesión no era bien pagada –como ahora en algunos nosocomios especializados-, por lo que su familia se sostenía con una tienda y hacia otras cosas para sobrevivir.

Dijo que durante muchos años fue “jefa” de las enfermeras del 20 de Noviembre, y que como se trataba de la única institución profesional en el sureste, pues continuamente le llevaban enfermos de toda la región sures, desde Veracruz y Tabasco y hasta e Belice, cuando aquella vecina nación era azotada por los recurrentes huracanes.

Contó que todas esas tragedias era preciso “compensarlas” con alegría, y por eso organizaba festejos y eventos con los familiares de los enfermos, para aliviar su dolor, y esa fórmula sigue aplicándose a nivel profesional pues saben bien que los enfermos en su lecho se contagiaban del buen humor de sus parientes y amigos.

Su nieto, el Dr. Pinelo Quijano relató varios pasajes en un escrito que leyó en la reunión, y pidió perdón, pero también le agradeció a Dios que la mantiene lúcida y de pie, aunque se apoya con un bastón para no quedarse sentada todo el tiempo.

Foto: Doña Esther Tapia Méndez con su hija Esther Quijano Tapia de Pinelo, luego de los festejos de su centenario de vida.

mozzza

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