En la ruta Pacabtún-Cd. Industrial

 

Pierde los estribos un camionero

con visos de estar alcoholizado

 

Un camionero de pocas pulgas y con visos de haber ingerido aguardiente -desde las 5:30 de la mañana-, amenazó con partirle la mandarina en gajos a este reportero aeroportuario, por el simple hecho de haberle pedido con respeto y casi al oído, que le baje a su radio en el autobús C-66, de la ruta Pacabtún/Cd. Industrial.

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Su nombre no quiso revelarlo, pero si identificó a este reportero por lo que ratificó su promesa de que -ahora que llevaba bajo su responsabilidad ese autobús de los rojos y con sus bocinas a todo lo que daban-, pues simplemente no hizo caso, pero reaccionó violentamente cuando este periodista le pidió la parada a pocos metros de la entrada del aeropuerto meridano.

Los hechos ocurrieron al alrededor de las 6 de la mañana cuando estábamos muy cerca de la entrada y el paradero de la terminal aérea, por lo que casi al finalizar el choque verbal, lanzó una amenaza y trató de convencer a los pasajeros (que llenaban el vehículo), de que su escandalera no los molestaba.

En ese movimiento de la bajada al paradero aeroportuario, se bloqueó el sensor dos veces y entonces utilizó ese pretexto para que no se bloqueé ese sistema electrónico, por lo que el periodista se retiró, pero le recordamos que estaba tan distraído con la música, que no me vio cruzar la avenida 50, en la esquina del Pez Volador, pues se detuvo a escasos centímetros. Eran las 5:30 horas.

Cuando el violento le preguntó a los usuarios del camión -casi lleno-, si su música los molestaba nadie le hizo caso, por lo que yo les pregunté y la mayoría dijo que tampoco les importaba. En consecuencia el camionero dijo que la próxima vez si me va a “partir la madre”.

La mera neta es que estas amenazas, las recibimos los reporteros casi todos los días, y mucho más cuando vienen de camioneros insolentes y burlones, por lo que de regreso le envíe respetuosamente una bendición –no insulto ni nada parecido-, para que este día no choque, por distraído.

En fin, así que ya saben que con aquello de que todavía ando convaleciente con mi próstata en vías de cicatrización, ahora resulta que se me viene la amenaza violenta de que “me debo andar con mucho cuidado”, porque este amigo no respeta ni al presidente de la Alianza de Camioneros de Yucatán –Agustín Escalante Gamboa-, ya que cuando le dije que este reporte llegaría hasta la oficina de su jefe, su respuesta fue que los dos nos fuéramos mucho a la chingada… y algo más fuerte que no es muy publicable.

Quiero subrayar que son muy pocos los guiadores que reaccionan de esa manera poco ejemplar, ya que la mayoría casi siempre acepta de buena manera y reduce el ruido de los decibeles de las bocinas, y de esa manera todos nos la llevamos tranquilamente hasta nuestros destinos de la ruta de Pacabtún, hasta la Ciudad Industrial.

Esta generación de choferes de autobuses urbanos fue muy maleducada ya que para brindar entretenimiento a los excursionistas -que los contratan para los viajes de vacaciones a la costa-, y a las fiestas y concentraciones políticas de las campañas, pues recibieron autorización para instalarle bocinas en el interior.

Lo que no saben es que en el nuevo reglamento del servicio público del transporte del estado, hay una cláusula que “prohíbe” estos radios y bocinas porque distraen a los conductores, al igual que no se les permite hablar por el teléfono celular, cuando el vehículo está en movimiento.

Al menos esa fue la respuesta del presidente de la Unión de Camioneros de Yucatán (UCY), Raymundo Vargas Cruz, pero que hasta sus chafiretes de la ruta a Umán no la respetan, con todo y que tienen vigilancia con cámaras internas, y el único ruido autorizado por ese reordenamiento es el uso del claxon.

Incluso se exige que en lugar de las ruidosas bocinas los conductores de los autobuses deberán usar audífonos y telefonía equipada con manos libres, ya que la guía debe sostenerse con ambas manos, y en lo concerniente a la revisión del alcoholímetro, nadie debe oponerse porque se trata de evitar accidentes.

La Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio AmbienteSeduma-, reportó a fines del año pasado que la contaminación en el centro histórico y en la periferia de nuestra ciudad, la situación rebasa los 75 decibeles permitidos pero en el interior de los autobuses y en algunas áreas exteriores de varios giros comerciales, la suma alcanza los 120 decibeles, y por eso es que nuestra ciudad ya figura entre las más contaminadas por esos ruidos.

Foto: Este es el camionero que nos va a poner en toda la torre, a mí y al presidente de la ACY.

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